Ruta por la isla de Shikoku: el Japón rural y espiritual

02.07.2026
Jardín Ritsurin en Takamatsu
Jardín Ritsurin en Takamatsu

Shikoku es la más pequeña de las cuatro islas principales de Japón y, con diferencia, la menos visitada por el turismo internacional. Quien llega hasta aquí encuentra un país más pausado y rural: valles de montaña, gargantas con puentes de lianas, uno de los baños termales más antiguos del mundo, una cocina con personalidad y una peregrinación de 88 templos que define el carácter de toda la isla. No es un destino de primer viaje a Japón, pero para quien repite o busca el Japón más auténtico y tranquilo, es una de las rutas más gratificantes que se pueden hacer. En esta guía te proponemos una ruta por Shikoku, con qué ver en cada provincia, cuándo ir y cómo encajarla en tu viaje.

Qué es Shikoku y por qué casi nadie la visita

Shikoku está al sur de Honshu y al este de Kyushu, separada del resto del país por el mar interior de Seto. Su nombre significa "cuatro países", en referencia a las cuatro antiguas provincias que hoy son sus cuatro prefecturas: Kagawa, Tokushima, Kochi y Ehime. Es una isla montañosa, con un interior abrupto y poco poblado y una costa larga y variada, lo que la ha mantenido durante siglos algo al margen de las grandes rutas.

Esa es justo su gracia. Mientras Tokio y Kioto se saturan, Shikoku conserva un ritmo de vida tranquilo, paisajes rurales intactos y tradiciones muy vivas. La más conocida es la peregrinación de los 88 templos, una ruta circular que rodea toda la isla y que durante más de mil años han recorrido los peregrinos, vestidos de blanco, en uno de los grandes itinerarios espirituales de Asia.

Ahora la parte honesta: Shikoku queda apartada del circuito clásico y moverse por ella lleva su tiempo, porque las distancias en montaña son lentas y el transporte público es más limitado que en el resto del país. Por eso no suele ser un destino de primer viaje: si es tu primera vez en Japón con diez o doce días, lo normal es que te compense la ruta habitual. Shikoku brilla cuando ya conoces lo básico, cuando viajas con tiempo o cuando buscas expresamente el Japón menos transitado.

Un torii metálico en Tsurugi
Un torii metálico en Tsurugi

Cuándo ir a Shikoku

Shikoku es de las zonas más cálidas de Japón, así que se puede visitar casi todo el año, pero hay matices. La primavera y el otoño son las mejores épocas, con temperaturas agradables y paisajes de montaña preciosos (el otoño en el valle de Iya es espectacular). El verano es caluroso y húmedo, y al ser una isla del sur, conviene tener en el radar la temporada de tifones entre finales de verano y principios de otoño.

Hay una fecha que merece mención aparte: a mediados de agosto, Tokushima celebra el Awa Odori, el festival de danza más famoso de Japón, con cientos de bailarines por las calles durante varios días. Si tu viaje coincide y te interesa, es una experiencia única, pero la ciudad se llena y el alojamiento se agota con mucha antelación. Tienes el panorama general de estaciones en nuestra guía de cuándo viajar a Japón.

Vista en Yoshinogawa, Tokushima
Vista en Yoshinogawa, Tokushima

Kagawa: Takamatsu, el jardín Ritsurin y el udon

Kagawa es la prefectura más pequeña de Japón y la puerta de entrada habitual a Shikoku, con Takamatsu como ciudad principal y gran nudo de transporte. Takamatsu está bien conectada con Honshu por tren a través del puente del mar interior, así que muchas rutas empiezan aquí.

Su gran tesoro es el jardín Ritsurin, considerado uno de los jardines más bonitos de todo Japón (de hecho, mucha gente opina que merecería estar entre los tres grandes, junto a los oficiales). Es un jardín de paseo enorme, con estanques, puentes y el monte detrás como fondo, ideal para una mañana tranquila. Tienes más contexto sobre este tipo de espacios en nuestra guía del jardín japonés.

Kagawa es también la tierra del udon: aquí el sanuki udon es casi una religión, con fideos gruesos y firmes que se comen en locales sencillos por muy poco dinero. Y desde Takamatsu, a un paso, está el santuario de Konpira (Kotohira), famoso por su larguísima escalinata de más de mil escalones que sube por la ladera de un monte. Subir entera es todo un reto, pero las vistas y los templos del camino lo compensan.

Imagen de Takamatsu en Kagawa
Imagen de Takamatsu en Kagawa

Tokushima: los remolinos de Naruto y el valle de Iya

Tokushima, al este, tiene dos grandes atractivos naturales. El primero son los remolinos de Naruto, unos enormes torbellinos que se forman en el estrecho entre Shikoku y la isla de Awaji cuando cambia la marea. Se ven desde barcos turísticos o desde una pasarela de cristal bajo el puente, y son de los fenómenos naturales más curiosos de Japón.

El segundo, y para mucha gente la joya escondida de Shikoku, es el valle de Iya, una garganta profunda y remota en el interior montañoso, famosa por sus puentes de lianas (kazurabashi). Estos puentes, hechos tradicionalmente de enredaderas, cruzan el río a bastante altura y cruzarlos es una pequeña aventura. El valle es de los rincones más aislados y bonitos del país, con onsen colgados de la montaña y pueblos diminutos. Es el Shikoku más profundo y el que más recompensa a quien se aleja del circuito.

Vista del mar en Naruto, Tokushima
Vista del mar en Naruto, Tokushima
Imagen del valle de Iya en Tokushima
Imagen del valle de Iya en Tokushima

Kochi: castillo, costa y el río Shimanto

Kochi, al sur, es la prefectura más grande y la de carácter más independiente. Su capital del mismo nombre conserva uno de los doce castillos originales que quedan en pie en Japón (la mayoría son reconstrucciones, así que esto tiene mérito), y tiene fama de buen ambiente y mejor comida.

La costa de Kochi es larga y abierta al Pacífico, con playas como Katsurahama y una relación especial con el mar. Pero su gran símbolo natural es el río Shimanto, conocido como "el último río limpio de Japón" por conservarse sin grandes presas ni hormigón, con sus característicos puentes sumergibles (diseñados para que el agua pase por encima en las crecidas). Es una zona estupenda para la naturaleza tranquila, el kayak y el paisaje rural. Kochi es, además, la cuna de Sakamoto Ryoma, uno de los personajes históricos más queridos de Japón.

Un Torii junto al mar en Kochi
Un Torii junto al mar en Kochi
Costa de Kochi
Costa de Kochi

Ehime: Matsuyama y el Dogo Onsen

Ehime, al noroeste, tiene como capital Matsuyama, la ciudad más grande de Shikoku, con otro de los doce castillos originales coronando una colina en pleno centro, al que se sube en telesilla o teleférico.

Pero el gran imán de Matsuyama es el Dogo Onsen, considerado uno de los baños termales más antiguos de Japón, con unos tres mil años de historia. Su edificio principal, el Honkan, es una preciosa construcción de madera de finales del siglo XIX que, según se dice, inspiró la casa de baños de la película "El viaje de Chihiro". Estuvo casi seis años en obras de restauración, pero reabrió por completo en 2024, así que vuelve a poder visitarse en todo su esplendor (ahora incluso se puede reservar la entrada por app). Bañarse en sus aguas, en un edificio con tanta historia, es una de las grandes experiencias de Shikoku. Si nunca has entrado en un onsen, te explicamos cómo funciona todo en nuestra guía de onsen en Japón, y para alojarte cerca, en la del alojamiento tradicional japonés.

Vistas del mar en Ainan, Ehime
Vistas del mar en Ainan, Ehime

El Shimanami Kaido: la ruta ciclista entre islas

Uno de los planes más especiales de la zona conecta Shikoku con Honshu: el Shimanami Kaido, una ruta ciclista de unos 70 kilómetros que salta de isla en isla por el mar interior, cruzando una sucesión de puentes espectaculares entre Imabari (en Ehime) y Onomichi (en Honshu).

Es una de las rutas en bici más famosas del mundo, con carril específico para ciclistas en los puentes, alquiler de bicicletas en los dos extremos (puedes dejar la bici en el otro lado) y paisajes del mar interior salpicado de islas. No hace falta ser un ciclista experto: se puede hacer entera en un día largo o por tramos, parando a comer y dormir en las islas. Es de esas experiencias que justifican el viaje a esta parte de Japón.

Imagen de Kamiyama en Tokushima
Imagen de Kamiyama en Tokushima

La peregrinación de los 88 templos

No se puede entender Shikoku sin su peregrinación de los 88 templos (el Ohenro), la ruta espiritual más importante del país. Es un circuito de unos 1.200 kilómetros que rodea toda la isla, enlazando 88 templos asociados al monje Kobo Daishi, fundador de una de las grandes escuelas del budismo japonés. Durante más de mil años, los peregrinos lo han recorrido vestidos de blanco, con sombrero cónico y bastón.

Hacerla entera a pie lleva entre seis y ocho semanas, así que poca gente la completa de una vez. Pero no hace falta: muchos viajeros recorren solo algunos templos, o la hacen por tramos en distintos viajes, o combinan a pie y transporte. Aunque no seas religioso, visitar algunos de estos templos y cruzarte con los peregrinos te da una idea del alma de Shikoku que no encontrarás en ningún otro sitio de Japón. Es, sin duda, lo que da carácter a la isla.

Distribución de los templos en la ruta de peregrinación
Distribución de los templos en la ruta de peregrinación
Peregrinos en Zentsū-ji, el templo 75 y el lugar de nacimiento de Kūkai
Peregrinos en Zentsū-ji, el templo 75 y el lugar de nacimiento de Kūkai

Naoshima y las islas de arte

Aunque la mayoría de la gente asocia Naoshima con el mar interior, administrativamente pertenece a la prefectura de Kagawa, es decir, a Shikoku, y se conecta por ferry directo desde Takamatsu en unos 50 minutos. Así que si tu ruta pasa por el norte de la isla, encaja de maravilla añadir una escapada a la isla del arte.

Naoshima es uno de los destinos de arte contemporáneo más famosos del mundo, con museos diseñados por Tadao Ando, las célebres calabazas de lunares de Yayoi Kusama y casas de pueblo convertidas en obras de arte. Lo contamos todo, con cómo llegar y cuántos días dedicarle, en nuestra guía de Naoshima. Junto con las islas vecinas, forma una pequeña ruta de arte que complementa muy bien lo rural y espiritual del resto de Shikoku.

Obra de arte en Naoshima
Obra de arte en Naoshima

Qué comer en Shikoku

Cada prefectura de Shikoku tiene su especialidad, y comer aquí es uno de los placeres del viaje:

  • Sanuki udon (Kagawa): los fideos udon más famosos de Japón, gruesos y firmes, en locales sencillos y a precio de risa. Una institución local.
  • Katsuo no tataki (Kochi): bonito ligeramente sellado a la llama por fuera y crudo por dentro, el plato estrella de Kochi, espectacular.
  • Cítricos de Ehime: la prefectura es famosa por sus mandarinas (mikan) y otros cítricos, presentes hasta en zumos que salen de grifos.
  • Sopa de Tokushima y productos de montaña en el interior, además del ramen propio de la zona.

Para entender cómo moverte por los restaurantes japoneses en general, te ayudamos en la guía de comida de Japón.

Cómo moverse por Shikoku

Esta es la parte que más conviene planificar, porque Shikoku funciona distinto al resto del país. La isla tiene tren, pero la red es más limitada y lenta que en Honshu, sobre todo hacia el interior montañoso.

  • Tren: conecta bien las cuatro capitales (Takamatsu, Tokushima, Kochi, Matsuyama) y sirve para la ruta principal por la costa. Puedes apoyarte en la red de trenes de Japón, y existe un pase regional (All Shikoku Rail Pass) que suele compensar si te mueves bastante.
  • Coche de alquiler: para el valle de Iya, el río Shimanto y la Shikoku más rural, el coche da mucha libertad y a menudo es la única forma práctica de llegar. Aquí pesa más que en otras regiones de Japón.
  • Autobús: cubre algunos trayectos que el tren no alcanza, pero con frecuencias bajas que conviene mirar bien.

La conclusión práctica: la ruta de ciudades y costa se hace bien en tren, pero el interior profundo de Shikoku pide coche. Esto influye mucho en cómo se diseña el viaje.

Puesta del sol en Takamatsu
Puesta del sol en Takamatsu

Cuántos días y cómo encajar Shikoku en tu viaje

Por su tamaño y por lo lenta que es de recorrer, a Shikoku conviene dedicarle un mínimo de cuatro o cinco días, y lo ideal es una semana o más si quieres incluir el interior (Iya, Shimanto) con calma. Verla con prisas no le hace justicia.

Las dos formas que mejor funcionan son: como extensión de un viaje largo (a partir de dos semanas y media o tres), sumándola tras la ruta clásica, ya que conecta por tren con Hiroshima y el oeste de Honshu y con Naoshima por ferry; o como viaje temático, típico de quien repite Japón y busca naturaleza, onsen y los 88 templos. Decidir si tu viaje da para Shikoku o si rinde más dejarla para una próxima vez es justo el tipo de cosa que valoramos contigo al planificar el viaje: a veces la respuesta honesta es que compensa más como segundo viaje a Japón. Si te interesa este enfoque, encaja con nuestra ruta por un Japón sin multitudes.

Vistas del faro en Naruto
Vistas del faro en Naruto

Viaja como un experto

Shikoku es una isla con muchísimo que ofrecer pero con una logística exigente: trenes lentos, zonas a las que solo se llega en coche, ferris a Naoshima y la decisión de cuántos días dedicar a cada provincia. Encajar todo eso en una ruta que fluya no es trivial.

Organizar tu viaje con nosotros significa olvidarte de descifrar horarios, decidir entre tren y coche y combinar la costa con el interior y con las islas de arte. Nosotros nos encargamos del trabajo entre bambalinas, desde el itinerario completo por Japón hasta los detalles de cada día, para que tú solo te dediques a disfrutar de los templos, los baños termales y el Japón más tranquilo.

¿Empezamos a dar forma a tu Japón? Rellena nuestro formulario de contacto y cuéntanos qué tienes en mente.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena visitar Shikoku?

Mucho, pero depende de tu situación. Si ya conoces el Japón clásico o viajas con tres semanas o más, Shikoku es una de las rutas más auténticas y menos masificadas del país: naturaleza, onsen históricos, la peregrinación de los 88 templos y una gastronomía excelente. Si es tu primer viaje y tienes diez o doce días, suele compensar más centrarse en la ruta habitual y dejar Shikoku para una próxima vez.

¿Cuántos días se necesitan para recorrer Shikoku?

Un mínimo de cuatro o cinco días para lo principal (una o dos capitales, el Dogo Onsen y algún punto natural), y una semana o más si quieres incluir el interior, como el valle de Iya o el río Shimanto. Es una isla grande y lenta de recorrer, así que con menos de cuatro días te quedas corto.

¿Cómo se llega a Shikoku?

En tren desde Honshu a través de los puentes del mar interior (la vía más habitual es vía Okayama hasta Takamatsu), en avión a alguna de sus ciudades, o en ferry. Por su posición, Shikoku encaja muy bien como continuación de una ruta por el oeste de Japón, e incluso se puede combinar con Naoshima, que se conecta por ferry desde Takamatsu.

¿Qué es la peregrinación de los 88 templos?

Es una ruta espiritual circular de unos 1.200 kilómetros que rodea toda la isla de Shikoku, enlazando 88 templos asociados al monje Kobo Daishi. Hacerla entera a pie lleva entre seis y ocho semanas, pero muchos viajeros recorren solo algunos templos o la hacen por tramos. Aunque no seas religioso, es lo que da carácter a la isla y cruzarte con los peregrinos de blanco es toda una experiencia.

¿Está abierto el Dogo Onsen?

Sí. El edificio principal del Dogo Onsen (el Honkan) estuvo casi seis años en obras de restauración, pero reabrió por completo en 2024 y vuelve a poder visitarse en su totalidad. Es uno de los baños termales más antiguos de Japón y se puede reservar la entrada a través de su app, lo que es muy recomendable en temporada alta.

¿Hace falta coche para moverse por Shikoku?

Para las ciudades y la ruta de costa, no: el tren conecta bien las cuatro capitales. Pero para el interior rural (el valle de Iya, el río Shimanto) el coche es casi imprescindible, porque el transporte público es muy limitado. En Shikoku el coche pesa más que en otras regiones de Japón, así que conviene plantear la ruta con esto en mente.

¿Naoshima forma parte de Shikoku?

Sí, administrativamente Naoshima pertenece a la prefectura de Kagawa, que está en Shikoku, aunque geográficamente se sitúa en el mar interior, entre Shikoku y Honshu. Se llega por ferry desde Takamatsu en unos 50 minutos (o desde Okayama, en Honshu, en unos 20), así que encaja muy bien como escapada dentro de una ruta por el norte de Shikoku.

¿Por qué organizar una ruta por Shikoku con una agencia especializada?

Porque la logística de Shikoku tiene más miga que la del circuito clásico: trenes lentos, zonas a las que solo se llega en coche, ferris a las islas y la decisión de cuántos días dedicar a cada provincia. En Japonal te dejamos la ruta cuadrada, con cada parada en su sitio y un contacto en castellano por si surge cualquier cosa sobre el terreno.